Caminar en el Espíritu significa vivir guiados por la presencia y la dirección del Espíritu Santo en cada área de nuestra vida. No es un evento emocional, sino un estilo de vida continuo.
Caminar en el Espíritu implica:
1. Rendición diaria
No podemos caminar en el Espíritu si seguimos aferrados a nuestra voluntad. Cada día debemos decir: “Señor, guía mis pasos”.
2. Sensibilidad a Su voz
El Espíritu Santo nos corrige, nos impulsa, nos advierte y nos consuela. Caminar en el Espíritu es aprender a reconocer Su voz en medio del ruido.
3. Producir fruto espiritual
Cuando caminamos en el Espíritu, nuestra vida refleja amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. No es esfuerzo humano, es evidencia de Su obra en nosotros.
4. Rechazar las obras de la carne
Caminar en el Espíritu significa decir “no” a lo que nos aleja de Dios y “sí” a lo que fortalece nuestra relación con Él.
Caminar en el Espíritu es vivir conscientes de que no estamos solos. Él nos guía, nos fortalece y nos transforma para parecernos más a Cristo.


